Jueves de película

Ciclo: Escenarios de lo incierto

La ciencia ficción es un género cinematográfico, heredero del literario, con reglas propias. Utiliza a la ciencia para enhebrar narraciones en escenarios supuestos y en otros completamente imposibles, aunque tamizados por la cámara parecen tormentosamente cercanos. En esta entrega de Recomendaciones de cine: historias donde lo único cierto es la incertidumbre.


Hijos del hombre, Alfonso Cuarón (2006)

Algo es claro: no existe futuro ni esperanza en un mundo donde no nacen bebés. En 2027 la humanidad ha quedado estéril, el último nacimiento ha sucedido hace 18 años en medio de una sociedad arrasada por guerras, terrorismo y refugiados arrumbados en siniestros campos. Antes de su consagración con Roma, Cuarón, en 2006, filmó Hijos del hombre con un despliegue visual, gran producción y planos secuencia de tal pericia que resultan tan escalofriantes ya que parecen provenir de un documental “malvenido” del futuro. Con guiños al Cristianismo y cumpliendo los códigos de la ciencia ficción, resulta una apuesta a la refundación lenta, difícil pero necesaria, de concebir la humanidad.


Moebius, Gustavo Mosquera (1996)

Película argentina de ciencia ficción protagonizada por científicos, sujetos desprestigiados con pensamiento propio que han quedado fuera del sistema. Su palabra carece de legitimidad hasta tal punto en que son condenados a vivir como parias, últimos orejones del futuro neoliberal. En una Buenos Aires gastada, ha desaparecido un convoy subterráneo repleto de pasajeros. El tren se ha perdido en un limbo en donde personas y tiempo “desaparecen” sin dejar restos aparentes. Pero quedan sus almas y las huellas de su ausencia. Vivimos en un mundo donde nadie escucha, con esa frase concluye Moebius, pues se ha pronunciado una verdad que resulta incomprensible, incómoda o que es insoportable escuchar como las voces que predican en el desierto. 


Rompehielos (Snowpiercer), Bong Joon-ho (2013) 

El director surcoreano, Bong Joon-ho —director de El huésped y de la reciente ganadora del Oscar, Parásitos— se especializa en abordar la lucha de clases desde distintas miradas, ninguna condescendiente. En Rompehielos lo hace con sobrevivientes del fin del mundo a bordo de un tren sin paradas, pues las gélidas temperaturas provocadas contra el calentamiento global han hecho la vida imposible. Basada en la adaptación de la novela gráfica Le Transperceneige, la composición visual de cada escena es minuciosa y expone las disputas dentro de un arca poblada por una minoría de pasajeros de primera y un resto hacinado. Una trama llena de matices, donde no falta el humor ni los paralelismos con el mundo actual.  


Nacidas en llamas (Born in Flames), Lizzie Borden (1983)

La ciencia ficción, basada en principios técnico-científicos, ha sido un género con preeminencia de trabajo masculino atrás y delante de la cámara. Con el avance del feminismo en la década del 70, las distopías basadas en cuestiones de género comienzan a tener más espacio. Nacida en llamas es un ejemplo de ello, una película que imagina que en EE. UU. ha triunfado la revolución socialista y que todos los grupos oprimidos han dejado de serlo. Todos excepto uno: las mujeres. Es por eso que deciden organizarse, dar un paso al frente y actuar mediante la acción directa: la revolución. Subvencionada por la organización Panteras Negras, resulta una película arriesgada y novedosa.


Bonus Track: El cuento de la criada

Adaptación de la obra de Margaret Atwood, conocida por tratar ejes como el feminismo, los derechos humanos, la libertad de expresión y la ecología. El cuento de la criada describe una sociedad ficticia con castas y roles bien definidos en medio de una dictadura ideada a partir del Antiguo Testamento. 

La tecnología como primer enemigo, la violencia como castigo, el hombre como gobernante supremo y la misión de engendrar el futuro ponen a la mujer como objeto y a Estados Unidos bajo un nuevo orden.

Una serie que cuenta la historia de cómo una criada intenta recuperar a su hija y a su marido desde el encierro, mientras debe cumplir con una única obligación: darle un hijo a “su señor”.  



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