Apuntes de historia del arte

Kylix de Figuras Negras

c. 540–530 A.C - Munich, Antikensammlungen


Sigamos con la obra del alfarero y pintor de vasijas Exekias. La obra que hoy veremos es un kylix. Para la época en que este artista desarrolló su trabajo, (aproximadamente entre 545-530 a. de C.), había gran variedad de formatos de vasija para usos específicos: anteriormente vimos un ánfora para el almacenaje y transporte de vino, aceite, aceitunas u otros comestibles– y la de hoy, un kylix, se trata de una copa de beber. De esta antigua palabra griega deriva la actual “cáliz”. 

Como la pieza que vimos recientemente, ésta fue hallada en una tumba etrusca en la localidad italiana de Vulci: otra pieza de cerámica griega, ateniense específicamente, importada durante la Antigüedad.

Cuando observamos una pieza de cerámica de Figuras Negras (siglos VII a V a. de C.), como en este caso, debemos considerar la técnica de su ejecución. Los artistas, una vez que la vasija modelada ha perdido buena parte de su humedad y ha adquirido un grado de dureza denominada “de cuero”, no la pintan con pigmento negro, sino con barbotina, es decir, arcilla muy aguada, y luego con una herramienta punzante retiran el material, dibujando dentro de las siluetas todos los detalles necesarios. Esto lo podemos apreciar, por ejemplo, en las uvas de nuestro kylix. Si el artista desea agregar más colores, éstos por lo general serán el blanco (habitualmente reservado para la piel de las mujeres), o el púrpura, ambos derivados de otras arcillas aguadas. El horneado, muy complejo y con tres cambios de temperatura y cantidad de oxígeno dentro del horno, es el que, de ser exitoso, provee el acabado negro y brillante a las partes pintadas, y rojo y opaco a las que no lo están. El estilo de Figuras Negras se caracterizó, justamente, por las figuras en este color sobre el fondo sin pintar; en cambio, el estilo de Figuras Rojas, desarrollado a partir de aproximadamente el 530 a. de C., invirtió los colores, pintando el fondo y los detalles internos.

 

El protagonista de la imagen principal o tondo (círculo) de esta vasija es Dionisos (como lo llamaban los griegos), Baco para los romanos, Fufluns para los etruscos; dios del vino y del exceso, un motivo muy adecuado para una copa de beber. Este dios –reconocible por su corona de hiedra–, según un himno homérico, es secuestrado por una banda de piratas que desconocen su identidad y lo llevan a su barco; allí, Dionisos desata su poder sobre ellos, convirtiéndolos en los delfines que aparecen en torno, mientras que el mástil es poste para sostener las vides, uno de sus atributos.

 


Veamos las asas. Éstas, lo mismo que el pie del kylix, se tratan de piezas modeladas en forma independiente, anexadas poco antes de la ejecución de la pintura con barbotina, a la que nos referimos más arriba. Otra vez, Exekias no ha olvidado que está pintando una vasija, y adapta la imagen a la misma: en torno de una y otra asa, seis guerreros se enfrentan probablemente por la posesión de un cadáver.  


 


 


Cuando observamos este kylix desde afuera, además, veremos a uno y otro lado grandes pares de ojos. Es interesante considerar que este motivo, cuya creación se atribuye tradicionalmente a Exekias, aunque aparece en muchísimos kylix, rara vez se extiende a otros formatos de vasija. Como vemos en la imagen en blanco y negro –otro kylix ejecutado en el estilo de Figuras Rojas– , al sostener la copa para beber, ésta constituye un nuevo “rostro” para el bebedor, que “nos mira” con enormes ojos. A este motivo, conocido como “cerámica de ojos”, se le atribuye una función apotropaica, esto es, de rechazo al enemigo. También lo podemos encontrar en la proa del barco de Dionisos, el cual, como se estilaba en los barcos de la antigua Grecia, lleva ojos pintados que enfrentan simbólicamente, al enemigo. La magia apotropaica, por cierto, no fue monopolio de Grecia, ni de la Antigüedad; la seguimos encontrando hoy en día, en objetos que no por casualidad tienen forma de ojo: los amuletos azules Nazar, también conocidos como “ojo griego” u “ojo turco”. 

La vulnerabilidad en momento de beber, donde perdemos contacto visual con quienes nos rodean, es salvada por Exekias con este motivo, tan difundido. Grandes ojos, para rechazar al mal de ojo.



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